jueves, 29 de octubre de 2015

la vida de nadie

Cuando te convenzas de que no hay ningún acto que deba hacerse de una manera específica, según el criterio de otras personas, entonces el fracaso será imposible.
(visto en facebook)

vo teni miedo
de querer vivir
te sentis solo
yo creo en ti

anarquia
solidaridad
hipocresia

nada cambia
todo se acaba
nada termina

vo teni miedo
de querer seguir
olvida todo
empieza por ti






martes, 27 de octubre de 2015

guillotina

me miré al espejo. y conversé con mi reflejo. mentalmente. me pregunté que quién era que quien había sido. quién eres ahora. y escuché la respuesta observando ese reflejo de ojos, cara, brazos y piernas. un solo pensamiento para tanta mierda que has creído aprender negándote de que solo olvidando y aprendiendo se puede uno realmente conocer. lo fijo destruye el reflejo de lo que tú quieres ser. por eso el espejo puede parecer algo de ti carecer. no estanques tu manera de pensar. la vida es corta amigo mío. okupa ese tiempo que te regala esta fiesta interminable de la realidad. el mismo maldito tiempo que luego nos quieren arrebatar. y no digas que estas deprimido que te has preocupado de inventar cosas que podrías hacer y al final no has hecho ninguna de ellas. hazlo sin pensar. no pierdas la imaginación que algún día te hizo vibrar. búscala. no está muerta. esta en nosotros. es solo que de tanto rato de en esta fiesta estar, fue lo último que teníamos en nuestros bolsillos para nuestra estadía poder pagar. y es que estábamos demasiado embriagados como para echarnos de menos a nosotros mismos. hacía falta esta caña.



 


Dr. Joseph-Ignace Guillotin (1738 - 1814) fue un médico y diputado francés. Su nombre se asocia a la invención de la guillotina, dispositivo mecánico para ejecutar a un condenado a muerte. Es conocida por la fama que ganó a partir de 1792 durante la Revolución francesa con sus decenas de miles de ejecuciones. Aunque no fue el inventor, sí propuso su utilización en la Asamblea Constituyente francesa donde aconsejó su uso. A pesar de esta propuesta, Guillotin era contrario a la pena de muerte, pero creía que un método de ejecución más humano y menos doloroso debería ser el primer paso hacia una abolición total de tales condenas.

También intentó que las ejecuciones fuera vistas por menos familias y niños y de hecho, votó para hacerlas más privadas e individualizadas.

 La causa real de su muerte fue el carbunco en un hombro.



El uso del carbunco como arma biológica comenzó a explorarse durante la Segunda Guerra Mundial, pero no se llegó a utilizar en este conflicto. Durante la Guerra Fría continuaron las investigaciones en Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética. Su efectividad como agente letal quedó demostrada al producirse una fuga accidental de esporas en una instalación militar en las cercanías de la ciudad soviética de Sverdlovsk  en 1979. La epidemia, atribuida por las autoridades al consumo de carne contaminada, causó más de 96 víctimas mortales.

En 2001 tuvo lugar un ataque terrorista en Estados Unidos, en el cual se usaron esporas introducidas en cartas de correo. Este ataque causó 17 casos de carbunco y 5 fallecimientos. Las cartas que contenían esporas de carbunco fueron enviadas a varias oficinas de medios de información y a dos senadores demócratas de los Estados Unidos

El resultado fue un total de 22 personas infectadas, cinco de las cuales fallecieron. Se concluyó con la culpabilidad de Bruce Edwards Ivins, un microbiólogo que trabajó en Fort Detrick.

 A fines de 2008, los investigadores informaron que Ivins había estado colaborando con la investigación de las cartas envenenadas con carbunco e incluso que él mismo había propuesto a las autoridades la pena de muerte como castigo a los responsables.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Carlo Giuliani (I)



Spruzzi di coscienza
nel clima angosciante
della guerra.

E meno male che c’è l’Occidente!
“Minchia, signor tenente.”

Bambini spensierati
giocano contenti
e fanno capriole sul cemento.
Fermiamoci un momento ad osservarli,
a capire il loro divertimento:
forse non sanno del giuramento
e neppure delle stelle
e del firmamento.

Hanno solo un sentimento:
ridere, e non pensare al turbamento
delle bombe,
a quegli spari che tanto
male hanno portato.

Ecco che si alza un canto,
chissà se arriva in cielo
sospinto
pian piano
dal vento…
Un flujo de conciencia
en el clima angustiante
de la guerra.

¡Y por suerte estamos en Occidente!
“Mierda, mi teniente”.

Los niños indiferentes
juegan alegremente
y se dan volteretas en el cemento.
Detengámonos un momento para observarlos,
para entender su gozo contento:
tal vez porque no saben del juramento
e incluso de las estrellas
ni del firmamento.

Poseen solo un sentimiento:
reír, sin pensar en el tormento
de las bombas,
y aquellos balazos que tanto
mal trajeron.

Aquí se alza un canto,
quién sabe si alcanza los cielos
empujado
poco a poco
por el viento...