miércoles, 14 de octubre de 2015

Carlo Giuliani (I)



Spruzzi di coscienza
nel clima angosciante
della guerra.

E meno male che c’è l’Occidente!
“Minchia, signor tenente.”

Bambini spensierati
giocano contenti
e fanno capriole sul cemento.
Fermiamoci un momento ad osservarli,
a capire il loro divertimento:
forse non sanno del giuramento
e neppure delle stelle
e del firmamento.

Hanno solo un sentimento:
ridere, e non pensare al turbamento
delle bombe,
a quegli spari che tanto
male hanno portato.

Ecco che si alza un canto,
chissà se arriva in cielo
sospinto
pian piano
dal vento…
Un flujo de conciencia
en el clima angustiante
de la guerra.

¡Y por suerte estamos en Occidente!
“Mierda, mi teniente”.

Los niños indiferentes
juegan alegremente
y se dan volteretas en el cemento.
Detengámonos un momento para observarlos,
para entender su gozo contento:
tal vez porque no saben del juramento
e incluso de las estrellas
ni del firmamento.

Poseen solo un sentimiento:
reír, sin pensar en el tormento
de las bombas,
y aquellos balazos que tanto
mal trajeron.

Aquí se alza un canto,
quién sabe si alcanza los cielos
empujado
poco a poco
por el viento...